Colombia. Entre elecciones y proceso de paz

Opinió

Colombia. Entre elecciones y proceso de paz

20/03/2014
Tono Albareda. Cooperacció

El resultado de las elecciones legislativas celebradas el pasado 9 de marzo nos lleva a diferentes conclusiones:

- La fragmentación de los grupos de izquierda ha comportado una débil representación tanto en el Congreso como en el Senado. De todos modos, la calidad de alguna de las personas elegidas permite esperar que haya mayor debate y más rico.

- El partido de Uribe obtiene resultados significativos aunque no tanto cómo ellos esperaban. Será la mayor fuerza de oposición a las dos Cámaras.

- 24 senadores mantienen estrechas relaciones con anteriores representantes implicados en la parapolítica y forman parte de la mayoría de partidos de derecha.

- Los dos representantes de los afrodescendientes, son blancos y con acusaciones de vínculos con la parapolítica o el narcotráfico.

- Los partidarios del proceso de paz tienen clara mayoría en las dos cámaras.

- El voto en blanco, que parecía una fuerte alternativa, ha representado el 6% pero llegó a 500.000 votos en el Parlamento Andino, donde parece que se tendrán que repetir las elecciones.

Al mismo tiempo las conversaciones de paz han continuado en La Habana y no parece ni que hayan entorpecido las elecciones ni que éstas hayan complicado el proceso. Sí que las elecciones han servido para enfrentar la opción negociadora y la militarista, y han significado finalmente el triunfo de la primera.

Con respecto a las negociaciones, parece que se pueden acelerar y, al mismo tiempo, que de aquí a poco se iniciarán otras conversaciones con el ELN.

Lo que no ha mejorado, al contrario se ha incrementado en el periodo previo a las elecciones, son las amenazas y los atentados contra los representantes de grupos de izquierda, representantes de movimientos sociales y los defensores y defensoras de Derechos Humanos.

Sobre la cuestión de la impunidad, sigue como siempre, es decir, prácticamente total y eso parece muy contradictorio con el proceso de paz. Es más, puede considerarse el mayor peligro para conseguir una paz verdadera y que se mantenga en el tiempo. Es imprescindible que el Estado actúe contundentemente contra los grupos criminales que promueven las amenazas y los crímenes.