La paz que se fortalece desde abajo

Opinió

La paz que se fortalece desde abajo

07/04/2014
Luz Nelly Palacios Salazar

Mientras en La Habana se siguen desarrollando los diálogos de paz entre las FARC-EP y el Gobierno de Juan Manuel Santos, la sociedad civil a través de los diversos sectores y movimientos sociales; pueblos y comunidades, sigue construyendo la paz con justicia social en medio de los constantes ataques y asedios de los diversos actores armados legales e ilegales, que siguen librando combates y perpetrando violaciones a los derechos humanos y al DIH, en los territorios ancestrales y en las zonas rurales.

Es eso lo que han venido a comunicar y denunciar representantes de las comunidades indígenas de Colombia y Ecuador ante la Comunidad Europea, que en sus diversas instituciones e instancias académicas, solidarias y políticas les han escuchado con atención, les han abierto sus puertas y mostrado su apoyo en Ginebra, Munich, Madrid, Barcelona, País Vasco, Valencia y Bruselas.

En Barcelona se han escuchado sus voces en todos los espacios desde el más oficial como la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlament de Catalunya; hasta los más alternativos como Coop57 Cooperativa de Banca Ética, donde recibieron un taller sobre gestión financiera; porque uno de sus intereses y preocupaciones es aprender a gestionar ética, colectiva y eficazmente todos sus recursos, ya que como expresó Gersain Cuetía representante de la ACIN: "estamos construyendo autodeterminación, autonomía de gobierno y autogestión económica".

Se entretejieron redes y resistencias con los diversos colectivos de mujeres de Barcelona que quisieron compartir con las lideresas indígenas sus saberes y luchas contra las múltiples desigualdades y violencias de que son supervivientes todas, aunque en diferentes contextos.

Se escuchó el gran clamor de los pueblos indígenas dirigido a la Comunidad Internacional, al gobierno nacional colombiano y a los diversos actores armados: "Déjennos vivir en paz, en nuestros territorios no queremos actores armados, ni armas que maten en nuestros pueblos vengan de donde vengan; permítannos ejercer nuestro propio gobierno y autonomía y administrar nuestros propios recursos tal como fue reconocido en la Constitución Política de Colombia en 1991; respeten nuestros planes de vida en equilibrio y armonía con la naturaleza y nuestra propia agenda de paz, que incluye protección del territorio y del medio ambiente y que sólo podemos garantizar con el respeto a la Consulta previa y consentimiento libre e informado de las intervenciones externas".

Cuando los pueblos indígenas, las mujeres, el pueblo afrocolombiano, los campesinos, el sector LGBTI y en general la sociedad civil dicen que los actores sentados en la mesa de negociaciones de La Habana no nos representan, no quieren decir que no aplaudan y estén a favor de la finalización del conflicto armado, sólo quieren decir que su voz y la de toda la sociedad civil tiene que ser igualmente escuchada, ya que sin el respeto a sus vidas y derechos, y sin la construcción de una sociedad justa, equitativa e igualitaria no es posible hablar de una paz real.

La visita de los representantes indígenas fue facilitada por el Observatorio para la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas Colòmbia ADPI. Pero, sin la implicación de todas las redes institucionales, sociales, personales y de los diversos medios de comunicación, no hubiera tenido el éxito conseguido.

Gracias a todas y todos